Si los habitantes del campo se están yendo a las ciudades, la agricultura también debería volverse urbana. Y para ello, nada mejor que cultivar a lo alto y no a lo largo. Así piensan los defensores de las granjas verticales, que proponen diversos diseños de rascacielos en los que se cultiven todo tipo de productos frescos de forma ecológica. Gracias a ellos, aseguran, se podrá alimentar a una población cada vez más numerosa y urbana.